En la sede de la Asociación Médica de Mercedes Debora Martinelli presento su libro "El cáncer no es mala palabra" que narra en primera persona su diagnóstico de cáncer de mama, el tratamiento y su regreso a la competencia.
Antes de la presentación literaria, la presidenta del Honorable Concejo Deliberante, Mariana San Martín, hizo entrega a la autora de un decreto que declara al libro de interés legislativo, en reconocimiento a su aporte cultural, social y humano para la comunidad. La iniciativa, impulsada por el bloque Vecinos por Mercedes, había sido votada por unanimidad el 27 de julio.
La licenciada Susana Spano estuvo a cargo de la presentación formal de la obra. Definió a la resiliencia -palabra que atraviesa todo el libro- como la capacidad de "volver a empezar", y describió el texto como un testimonio que combina el miedo, la angustia y también el humor de una mujer que decidió no callar.
Según Susana Spano, el mayor valor del relato está en que Debora no solo cuenta el dolor, sino también los afectos, la esperanza y la voluntad de seguir adelante.
Luego tomó la palabra la autora del libro, quien apeló a metáforas de su disciplina deportiva (lanzadora de disco, bala y martillo ), para explicar cómo atravesó la enfermedad: aprender a soltar el miedo, sostener la fuerza en la quietud de la quimioterapia, no perder el eje pese a las vueltas del diagnóstico.
Agradeció al equipo de salud, a su familia y a los amigos presentes, y recordó a quienes ya no están para contarlo. Su mensaje central fue claro: la desinformación y el silencio pesan tanto como la enfermedad, y la prevención no puede limitarse a octubre, sino sostenerse los 365 días del año a través de los controles y el autoexamen.
Las autoridades de la Asociación Médica de Mercedes, manifestaban la satisfacción de abrir sus puertas a este tipo de encuentros que forman parte de un compromiso que excede la atención clínica: acompañar a la comunidad con espacios de información y concientización sobre la salud.
La institución sumó así su nombre a una jornada que combinó el reconocimiento institucional con un relato en primera persona sobre la enfermedad, la fe y la vuelta a empezar.