La provincia de Buenos Aires atraviesa una fuerte caída de los nacimientos que ya comienza a impactar sobre la matrícula escolar. El primer efecto se observa en los jardines de infantes, donde las proyecciones oficiales anticipan más de 100 mil alumnos menos en apenas tres años.
Un informe muestra una disminución sostenida de la cantidad promedio de hijos por mujer.
El proceso también aparece reflejado en la tasa bruta de natalidad.
En 2012 se registraban alrededor de 19 nacimientos cada mil habitantes en territorio bonaerense. Para 2023, el indicador había descendido hasta aproximadamente 10 por cada mil habitantes.
La caída forma parte de una tendencia nacional, pero adquiere una dimensión particular en Buenos Aires por concentrar una porción significativa de la población argentina.
Los jardines sienten la caída
La relación entre nacimientos y matrícula educativa tiene un retraso natural.
Las generaciones más pequeñas comienzan primero a ingresar al nivel Inicial y, con el paso de los años, el fenómeno se trasladará a Primaria y Secundaria.
Para 2027, esa cifra podría bajar hasta 474 mil estudiantes.
Después de 2027, la matrícula del nivel Inicial podría continuar reduciéndose hasta ubicarse cerca de los 450 mil alumnos.
Nivel nacional
El fenómeno no se limita a la provincia de Buenos Aires.
Un informe de la Dirección Nacional de Población señaló que la sala de 4 años alcanzó en 2019 un máximo superior a 685 mil alumnos en todo el país.
A partir de la disminución de los nacimientos, se proyectó que esa matrícula podría caer alrededor de 39% hacia 2028, hasta ubicarse cerca de 417 mil estudiantes.
Más adelante la primaria y secundaria
En Primaria, la matrícula seguirá teniendo disminución de manera progresiva.-
La caída de nacimientos terminará trasladándose así de un nivel educativo al siguiente.
Una vez que las generaciones más pequeñas lleguen a la edad secundaria, la cantidad de alumnos comenzará a disminuir.
Las estimaciones ubican a 2028 como el posible punto máximo de matrícula, seguido por una caída progresiva durante los años posteriores.
El descenso podría acelerarse a medida que ingresen al sistema generaciones nacidas durante los años de menor natalidad.
Repensar el sistema educativo
La caída de la matrícula no implica solamente aulas con menos estudiantes.
También puede modificar la necesidad de infraestructura, la distribución de docentes, la cantidad de secciones y la organización territorial de las escuelas.
La transformación ya comenzó: menos nacimientos significarán progresivamente menos alumnos, y el nivel Inicial será apenas el primer lugar donde se hará visible un cambio demográfico que terminará alcanzando a toda la educación bonaerense.